{"id":11304,"date":"2021-01-22T08:57:55","date_gmt":"2021-01-22T07:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/sinedjib.com\/?p=11304"},"modified":"2025-08-07T19:04:26","modified_gmt":"2025-08-07T17:04:26","slug":"gaya-makaran-y-pierre-gaussens-coordinadores-piel-blanca-mascaras-negras-critica-de-la-razon-decolonial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sinedjib.com\/index.php\/2021\/01\/22\/gaya-makaran-y-pierre-gaussens-coordinadores-piel-blanca-mascaras-negras-critica-de-la-razon-decolonial\/","title":{"rendered":"Gaya Makaran y Pierre Gaussens (coordinadores) : Piel blanca, m\u00e1scaras negras. Cr\u00edtica de la raz\u00f3n decolonial"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Gaya Makaran y Pierre Gaussens (coordinadores), <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.academia.edu\/44583790\/Piel_blanca_m%C3%A1scaras_negras_Cr%C3%ADtica_de_la_raz%C3%B3n_decolonial\" target=\"_blank\">Piel blanca, m\u00e1scaras negras. Cr\u00edtica de la raz\u00f3n decolonial<\/a><\/em>, M\u00e9xico, Bajo Tierra A.C. y Centro de Investigaciones sobre Am\u00e9rica Latina y el Caribe-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 2020, p. 9-41<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"471\" height=\"629\" data-attachment-id=\"11315\" data-permalink=\"https:\/\/sinedjib.com\/index.php\/2021\/01\/22\/gaya-makaran-y-pierre-gaussens-coordinadores-piel-blanca-mascaras-negras-critica-de-la-razon-decolonial\/2020-piel-blanca-mascaras-negras\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?fit=471%2C629&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"471,629\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"2020-Piel-blanca-mascaras-negras\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?fit=225%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?fit=471%2C629&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?resize=471%2C629&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-11315\" style=\"width:442px;height:590px\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?w=471&amp;ssl=1 471w, https:\/\/i0.wp.com\/sinedjib.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/2020-Piel-blanca-mascaras-negras.png?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 471px) 100vw, 471px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-larger-font-size\"><strong>Autopsia de una impostura intelectual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Gaya Makaran<\/em> <br><em>Pierre Gaussens<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Yo, hombre de color, s\u00f3lo quiero una cosa: que nunca el instrumento domine al hombre. Que cese siempre el sometimiento del hombre por el hombre. Es decir, de m\u00ed por otro. Que se me permita descubrir y querer al hombre, all\u00e1 donde se encuentre. El negro no es. No m\u00e1s que el blanco<\/em>.<\/p>\n<cite>Frantz Fanon (2009: 190)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-right is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Lo \u201cdecolonial\u201d es una moda, lo poscolonial es un deseo y lo anticolonial es una lucha.<\/em><\/p>\n<cite>Silvia Rivera Cusicanqui (1)<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-large-font-size\"><strong>Evocando a Fanon<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Con m\u00e1scaras y disfraz, entre usurpaci\u00f3n y ventriloqu\u00eda, en el juego carnavalesco de las identidades blanquinegras se confunden los unos y los otros, atrapados juntos en un laberinto de espejos. Es para salir de all\u00ed que hemos decidido retomar, con cierto atrevimiento, el t\u00edtulo original de una obra que puede orientarnos, <em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>, de Frantz Fanon (2009) [1952], mediante una inversi\u00f3n de t\u00e9rminos que busca jugar con la multiplicidad de mensajes simb\u00f3licos que de este ejercicio se desprenden. Por un lado, al proponernos una cr\u00edtica de los estudios decoloniales evocando el esp\u00edritu fanoniano, queremos posicionarnos desde su anticolonialismo activo, cr\u00edtico, interrogante y antiesencialista, frente a lo que consideramos una tergiversaci\u00f3n de su legado por una moda intelectual. Por el otro, estamos movilizando la imagen de las m\u00e1scaras para referirnos al problema de la impostura y la representaci\u00f3n ventr\u00edlocua de las alteridades, de \u201clos otros\u201d. En este sentido, nuestra reflexi\u00f3n acerca de la marca colonial que se estampa sobre las estructuras sociales de la dominaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, m\u00e1s que anclarse en la alegor\u00eda de la piel y su color como (des)legitimadores de quienes hablan, parte del principio de su honestidad derivada de la no suplantaci\u00f3n y, en contraste, proyecta desenmascarar los discursos acad\u00e9micos que pretenden hablar en nombre de los subalternos.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de los juegos de palabras y las asociaciones simb\u00f3licas, el mencionado libro de Fanon, menos conocido que su obra maestra, <em>Los condenados de la tierra<\/em> (1961), introduce una serie de reflexiones que pueden servir como base para nuestra cr\u00edtica colectiva, las cuales se ver\u00e1n reflejadas, aunque sea de manera indirecta e impl\u00edcita, en varios de los cuestionamientos del presente tomo. Adem\u00e1s, nos parece sumamente \u00fatil recurrir a la obra fanoniana como fuente de una propuesta anticolonial revolucionaria y libertaria, en la que \u201cla libertad es lo que hay m\u00e1s humano en el hombre\u201d (Fanon, 2009: 183), una propuesta \u2014hay que subrayarlo\u2014 abierta a cuestionamientos y enemiga de verdades absolutas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al emplear su experiencia cl\u00ednica como psiquiatra, Fanon (2009) dedica su an\u00e1lisis a la psicolog\u00eda de los sujetos negros colonizados, con la ambici\u00f3n de trascender el enfoque individualista de la patolog\u00eda y abarcar su dimensi\u00f3n social y econ\u00f3mica (a manera de un sociodiagn\u00f3stico). El enfoque puesto sobre el sujeto colonizado, las maneras con que internaliza la dominaci\u00f3n ejercida sobre \u00e9l por el colonizador, su \u201cblanco-centrismo\u201d y, en suma, su alienaci\u00f3n, tienen como objetivo \u201cnada menos que liberar al hombre de color de s\u00ed mismo\u201d (Fanon, 2009: 42). En este sentido, el fil\u00f3sofo caribe\u00f1o de origen martiniqu\u00e9s plantea la \u201cdesalienaci\u00f3n\u201d del sujeto colonizado \u2014que podr\u00edamos traducir como descolonizaci\u00f3n\u2014 a trav\u00e9s de su liberaci\u00f3n de la trampa colonial, la cual impone una divisi\u00f3n dicot\u00f3mica entre lo \u201cblanco\u201d y lo \u201cnegro\u201d, esencializada e inamovible, en la que el colonizado no es, puesto que s\u00f3lo existe frente y hacia el colonizador, sea para asemejarse a \u00e9l, sea para diferenciarse de \u00e9l: \u201ca partir del momento en el que el negro acepta la divisi\u00f3n impuesta por el europeo, no conoce ya tregua y \u2018as\u00ed, \u00bfno es comprensible que trate de elevarse hasta el blanco? \u00bfElevarse en una gama de colores a los que asigna una especie de jerarqu\u00eda?\u2019 Nosotros veremos que otra soluci\u00f3n es posible. \u00c9sta implica una reestructuraci\u00f3n del mundo\u201d (Fanon, 2009: 91).<\/p>\n\n\n\n<p>Fanon advierte que una rebeld\u00eda anticolonial que no rompe con este esquema de fijaciones tiende a reproducir, a modo de espejo, din\u00e1micas, categor\u00edas y puntos de referencia establecidos por el mismo hecho colonial. De ah\u00ed, plantear lo \u201cnegro\u201d desde una presunta esencia racial\/\u00e9tnica\/cultural en contra de lo \u201cblanco\u201d, incluso con el objetivo declarado de su dignificaci\u00f3n, s\u00f3lo consigue retenerlo, atrapado en la jaula colonial: \u201cel blanco est\u00e1 preso de su blancura y el negro de su negrura. Para nosotros el que adora a los negros est\u00e1 tan \u2018enfermo\u2019 como el que los abomina [\u2026] Tanto el negro es esclavo de su inferioridad, como el blanco de su superioridad\u201d (Fanon, 2009: 44). \u00bfC\u00f3mo salir de ah\u00ed?, se pregunta Fanon, cuyo prop\u00f3sito es liberar a ambos, al colonizado y al colonizador, de la esclavitud de su raza y encontrar al ser humano perdido en el camino, rescatando el \u201cuniversalismo inherente a la condici\u00f3n humana\u201d. As\u00ed, la \u201cdescolonizaci\u00f3n\u201d que propone Fanon implicar\u00eda romper con el esquema colonial de manera radical, en vez de profundizarlo: \u201cNo hay que intentar fijar al hombre, pues su destino es estar suelto\u201d (Fanon, 2009: 189), terminando con la esclavitud y el aprisionamiento del sujeto (2) del \u201cc\u00edrculo infernal\u201d trazado por una determinaci\u00f3n externa sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomar en cuenta esta postura nos ayuda a entender la cr\u00edtica de Fanon a la corriente culturalista de la negritud que \u00e9l, arriesg\u00e1ndose a la impopularidad y la denostaci\u00f3n, pone en juicio hasta ridiculizarla, como un reflejo m\u00e1s de la patolog\u00eda colonial:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Yo soy blanco, es decir, yo poseo la belleza y la virtud\u2026 Yo soy el color del d\u00eda. Yo soy negro, yo experimento una fusi\u00f3n total con el mundo, una comprensi\u00f3n simp\u00e1tica con la tierra, una p\u00e9rdida de mi yo en el coraz\u00f3n del cosmos, y el blanco, por muy inteligente que sea, no sabr\u00eda comprender a Louis Amstrong y los cantos del Congo\u2026 Yo soy verdaderamente una gota del sol sobre la tierra. Y se enzarzan en un cuerpo a cuerpo, con su negrura o su blancura, en pleno drama narcisista, encerrado cada uno en su particularidad (Fanon, 2009: 67).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>De esta manera, Fanon diagnostica los esfuerzos del colonizado por \u201crecuperar\u201d su propia historia, cultura, especificidad, lenguaje, etc., como un paso necesario en su lucha personal y colectiva por la dignidad contra la negaci\u00f3n y la inferiorizaci\u00f3n que le fueron impuestas por el colonizador; un paso, sin embargo, insuficiente y hasta peligroso si no supera la esencializaci\u00f3n y el sentimiento de revancha y superioridad anclados en la particularidad racial\/\u00e9tnica. Cuando Fanon declara que \u201cmi piel negra no es depositaria de valores espec\u00edficos\u201d, se niega a ser sujetado a un colectivo abstracto, sea \u00e9ste el \u201cpueblo negro\u201d, la \u201cgente negra\u201d o la \u201ccultura negra\u201d, que, una vez m\u00e1s, ser\u00eda tan s\u00f3lo una reproducci\u00f3n de la marca colonial, una r\u00e9plica est\u00e9ril de los estereotipos blancos sobre lo negro y una caricaturizaci\u00f3n de \u201clo propio\u201d construida frente y hacia el colonizador.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que el anticolonialismo de Fanon reivindica ser parte del legado cultural de la humanidad, en toda su heterogeneidad y sin derechos de propiedad por parte de grupos espec\u00edficos, sobre todo si este legado se refiere al pensamiento y la acci\u00f3n emancipadora que los seres humanos han emprendido a lo largo de su historia:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>soy un hombre y, en ese sentido, la guerra del Peloponeso es tan m\u00eda como el descubrimiento de la br\u00fajula [\u2026] Yo soy un hombre y puedo recuperar todo el pasado del mundo. No soy \u00fanicamente responsable de la revuelta de Santo Domingo. Cada vez que un hombre ha conseguido que triunfe la dignidad del esp\u00edritu, cada vez que un hombre ha dicho no ante un intento de sometimiento de su semejante, me he sentido solidario de su acci\u00f3n (Fanon, 2009: 186-187).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El anticolonialismo fanoniano se basa en una universalidad humanista y libertaria, unida al diagn\u00f3stico marxista de la explotaci\u00f3n capitalista, en que la emancipaci\u00f3n del colonizado no solamente supone la toma de conciencia y la lucha activa contra las estructuras sociales y econ\u00f3micas colonialistas, sino la liberaci\u00f3n de quien se beneficia de \u00e9stas, el colonizador mismo. As\u00ed, la opresi\u00f3n que est\u00e1n viviendo los \u201cnegros\u201d como eslab\u00f3n de una cadena mundial de acumulaci\u00f3n \u2014que es legitimada, pero no causada por el racismo\u2014 s\u00f3lo puede ser combatida en el marco de la lucha contra la injusticia social que surge de la vivencia corporal y concreta del sujeto explotado: \u201cpara el negro que trabaja en las plantaciones de ca\u00f1a de Robert no hay sino una soluci\u00f3n: la lucha. Y emprender\u00e1 y continuar\u00e1 esta lucha, no tras un an\u00e1lisis marxista o idealista, sino porque, sencillamente, no podr\u00e1 concebir su existencia si no es bajo la forma de un combate contra la explotaci\u00f3n, la pobreza y el hambre\u201d (Fanon, 2009: 185). La rebeld\u00eda del colonizado no nace entonces por descubrir una cultura propia o un pasado glorioso, o por tomar conciencia de su \u201craza\u201d, sino porque la opresi\u00f3n socioecon\u00f3mica vivida imposibilita su existencia plena (enfoque desarrollado en <em>Los condenados de la tierra<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que, mientras que no se resuelva la cuesti\u00f3n social de los colonizados, la apuesta culturalista por un \u201crenacimiento\u201d est\u00e1 condenada al fracaso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los pocos compa\u00f1eros obreros que he tenido la oportunidad de conocer en Par\u00eds nunca se han planteado el problema del descubrimiento de un pasado negro. Sab\u00edan que eran negros, pero, me dec\u00edan ellos, eso no cambia nada. Y en eso ten\u00edan todita la raz\u00f3n (Fanon, 2009: 160).<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos convencidos de que ser\u00eda de gran inter\u00e9s entrar en contacto con la literatura o una arquitectura negras del siglo III antes de Jesucristo. Estar\u00edamos muy contentos de saber que existe una correspondencia entre tal fil\u00f3sofo negro y Plat\u00f3n. Pero no vemos en absoluto en qu\u00e9 podr\u00eda cambiar ese hecho la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os de ocho a\u00f1os que trabajan en las plantaciones de ca\u00f1a de Martinica o Guadalupe (Fanon, 2009: 189).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Fanon advierte que el problema del \u201cnegro\u201d no es el \u201cblanco\u201d, sino \u201cuna sociedad capitalista, colonialista accidentalmente blanca\u201d (Fanon, 2009: 170) que lo explota y lo racializa para legitimar tal explotaci\u00f3n. As\u00ed, al mismo tiempo que reconoce su identidad subalterna, Fanon se niega a ser su esclavo y apuesta por la superaci\u00f3n del trauma colonial a trav\u00e9s de la lucha por la dignidad y la emancipaci\u00f3n humana: \u201cSoy negro y toneladas de cadenas, tormentas de golpes, r\u00edos de escupitajos fluyen sobre mis hombros. Pero no tengo derecho a dejarme anclar. No soy esclavo de la esclavitud que deshumaniz\u00f3 a mis padres\u201d (2009: 189).<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos apuntado al inicio de esta introducci\u00f3n, la obra de Fanon fue adoptada por los estudios decoloniales, de hecho, la edici\u00f3n espa\u00f1ola (Akal) del a\u00f1o 2009 que estamos citando fue acompa\u00f1ada por los textos ap\u00e9ndices \u2014entre otros\u2014 de Ram\u00f3n Grosfoguel, Nelson Maldonado-Torres y Walter Mignolo, quienes intentan inscribir el legado de Fanon en su propia corriente intelectual, sin respetar su autonom\u00eda ni las circunstancias hist\u00f3ricas y te\u00f3ricas desde las que surgi\u00f3. As\u00ed es barajada la terminolog\u00eda propia del \u201cgiro decolonial\u201d sobre el pensamiento fanoniano, al hablar, como lo hace Grosfoguel (2009: 261), de \u201cla contribuci\u00f3n de Fanon a la decolonizaci\u00f3n de la colonialidad del saber y del poder\u201d, o, como lo hace Mignolo (2009: 311), de \u201cuna de las ense\u00f1anzas capitales del libro de Frantz Fanon para comprender la l\u00f3gica de la colonialidad del saber y del ser y para operar, hacia el futuro, en la decolonialidad\u201d. Siguiendo el comentario de Mignolo, Fanon efectuar\u00eda una \u201cruptura epist\u00e9mica espacial\u201d, instaurando un \u201cconocimiento-otro\u201d desde una \u201cgeograf\u00eda de la raz\u00f3n\u201d, en su calidad de \u201csujeto moderno\/colonial\u201d que se erige en contra de \u201csujetos modernos\/imperiales\u201d \u2014entiendan, sus hom\u00f3logos europeos\u2014 y da un \u201cgrito decolonial del sujeto\u201d. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo entender esta acumulaci\u00f3n de t\u00e9rminos extra\u00f1os, ajenos a los que usa el mismo Fanon? \u00bfEn qu\u00e9 consiste esa llamada \u201c(de)colonialidad\u201d en la que estos autores pretenden inscribir la obra del pensador martiniqu\u00e9s? En las siguientes l\u00edneas, procederemos a una primera caracterizaci\u00f3n de los estudios decoloniales, que se ver\u00e1 complementada a lo largo del libro, particularmente en los cap\u00edtulos que componen su primera parte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>Los estudios decoloniales, un colonialismo intelectual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por estudios decoloniales entendemos principalmente al grupo original de acad\u00e9micos que, a inicios de los a\u00f1os 2000, conform\u00f3 el autollamado Grupo Modernidad-Colonialidad, como colectivo de producci\u00f3n constituido activamente mediante la organizaci\u00f3n de publicaciones colegiadas y eventos compartidos, sobre todo en universidades de Estados Unidos, entre cuyos principales exponentes figuran: An\u00edbal Quijano, Enrique Dussel, Walter Mignolo, Ram\u00f3n Grosfoguel, Edgardo Lander, Nelson Maldonado-Torres, Catherine Walsh y Santiago Castro-G\u00f3mez. Es en contra de los planteamientos de estos \u00faltimos, en particular, que queremos dirigir nuestras cr\u00edticas, las cuales, sin embargo, pueden ser extensivas a otros universitarios que luego \u2014al paso del \u00e9xito acad\u00e9mico\u2014 fueron engrosando las filas decoloniales u otras corrientes que han adoptado algunos de sus planteamientos (por ejemplo, el llamado feminismo decolonial). Desde luego, somos plenamente conscientes de la diversidad interna de los estudios decoloniales, as\u00ed como de las diferentes fases que han caracterizado su desarrollo como producci\u00f3n acad\u00e9mica \u2014desde la convergencia inicial en torno al Grupo Modernidad-Colonialidad, hasta su fragmentaci\u00f3n y m\u00faltiples derivaciones\u2014, y de las disputas internas, controversias y se\u00f1alamientos que han podido nacer tanto de esta diversidad como de este desarrollo, cuestiones que ser\u00e1n abordadas \u2014aunque sea parcialmente\u2014 en este libro, incluyendo el rescate de algunos supuestos te\u00f3ricos o conceptos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no por ello los estudios decoloniales dejan de compartir un mismo z\u00f3calo filos\u00f3fico, por lo que hablamos de una <em>raz\u00f3n decolonial<\/em> como objeto de nuestra cr\u00edtica. \u00bfCu\u00e1l es esta \u00faltima? Inspirados en el trabajo del peruano An\u00edbal Quijano y de su hom\u00f3logo estadounidense, Immanuel Wallerstein, su planteamiento central rechaza la idea de una \u00e9poca poscolonial para Am\u00e9rica Latina, debido a que los procesos de descolonizaci\u00f3n de las sociedades latinoamericanas quedaron incompletos, por lo que siguen reproduci\u00e9ndose en ellas, m\u00e1s all\u00e1 del final formal del colonialismo; se trata de relaciones sociales que obedecen a unos esquemas velados de dominaci\u00f3n, los cuales han sido hist\u00f3ricamente construidos desde las metr\u00f3polis europeas, heredados de su dominio colonial por las ex colonias y no alterados en sus fundamentos por los procesos de independencia pol\u00edtica, en el siglo XIX, y la construcci\u00f3n de los Estados nacionales en el XX. Por tanto, los estudios decoloniales postulan la reproducci\u00f3n de unas estructuras de dominaci\u00f3n colonial de larga duraci\u00f3n, formadas a partir de 1492, como l\u00f3gica de poder global que nace con la modernidad capitalista, pero se extiende hasta la actualidad para seguir explotando y mantener dominadas a las sociedades latinoamericanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este patr\u00f3n de poder global es lo que los estudios decoloniales llaman \u201ccolonialidad\u201d (del poder, del saber y del ser), que se expresa tanto en el eurocentrismo de los conocimientos dominantes, como en las jerarqu\u00edas de las relaciones sociales imperantes, particularmente en el racismo \u2014ignorando, a prop\u00f3sito, conceptualizaciones previas, sea dicho de paso, como ocurre en el emblem\u00e1tico caso del <em>colonialismo interno<\/em>\u2014. (3) En este sentido, como afirma Quijano, la raza representa la \u201ccategor\u00eda b\u00e1sica\u201d sobre la que se construyeron las formas sociales y se articularon las identidades nacidas de la Conquista, estableciendo una clasificaci\u00f3n fenot\u00edpica de la poblaci\u00f3n \u2014en un orden decreciente de poder\u2014 entre los europeos y sus descendientes, de un lado, y los mestizos, negros e indios, del otro, para legitimar el nuevo orden social producto de la dominaci\u00f3n colonial. La perpetuaci\u00f3n de este \u00faltimo requiere entonces la naturalizaci\u00f3n del imaginario cultural europeo y, al mismo tiempo, la represi\u00f3n de las cosmogon\u00edas de los pueblos colonizados. Es a este vasto proceso de homogeneizaci\u00f3n cultural que hace referencia la categor\u00eda de \u201ceurocentrismo\u201d. As\u00ed, los estudios decoloniales pretenden corregir los an\u00e1lisis de la teor\u00eda del sistema-mundo formulada por Wallerstein, recalcando la importancia fundamental de la Conquista de Am\u00e9rica en el desarrollo hist\u00f3rico del capitalismo como econom\u00eda-mundo y, al mismo tiempo, enfatizando la dimensi\u00f3n cultural de los procesos de este desarrollo, con la que es introducida una \u201cdiferencia colonial\u201d \u2014retomando la expresi\u00f3n de Mignolo\u2014 entre los pa\u00edses del Norte y los del Sur, por medio de un universalismo que basa la justificaci\u00f3n moral del colonialismo en la superioridad cultural de los pueblos colonizadores \u201cblancos\u201d sobre los colonizados \u201cno blancos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva de los estudios decoloniales, s\u00f3lo un proyecto pol\u00edtico o \u201cgiro\u201d \u2014entiendan, ellos mismos\u2014 que interpele radicalmente e introduzca una ruptura definitiva con la colonialidad del sistema-mundo moderno ser\u00e1 capaz de representar una verdadera alternativa. En cambio, toda lucha social con fines emancipadores que no contemple esta perspectiva ser\u00e1 condenada a reproducir la colonialidad y, por lo tanto, a ser euroc\u00e9ntrica. M\u00e1s bien, la descolonizaci\u00f3n representa una tarea pendiente e imprescindible que ha de pasar por una cr\u00edtica radical de los fundamentos epistemol\u00f3gicos del eurocentrismo, para realizar la cual los te\u00f3ricos decoloniales, desde luego, ser\u00edan los expertos leg\u00edtimos. Desde los campos universitarios que ocupan, estos \u00faltimos instalan en la agenda p\u00fablica un desaf\u00edo pol\u00edtico que s\u00f3lo ellos estar\u00edan en condiciones de encarar al encontrarse en unas coordenadas \u201cepist\u00e9micas\u201d supuestamente alternativas, en los linderos de un pensamiento \u201cfronterizo\u201d (<em>border thinking<\/em>) que les permite producir genealog\u00edas \u201cotras\u201d, revelando los conocimientos all\u00ed presentes, pero \u201cencubiertos\u201d por el \u201clado oscuro\u201d de la racionalidad moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso que los estudios decoloniales buscan tener como tel\u00f3n de fondo, en su empresa de legitimaci\u00f3n intelectual, las tradiciones silenciadas de una resistencia anticolonial con la que lucran simb\u00f3licamente. Mediante una estrategia prof\u00e9tica rudimentaria, lo que tambi\u00e9n buscan es anunciar el advenimiento de otra utop\u00eda pol\u00edtica, alternativa a un socialismo considerado euroc\u00e9ntrico \u2014como en\u00e9sima \u201ctercera v\u00eda\u201d\u2014, que no s\u00f3lo libere a las primeras v\u00edctimas de la colonialidad (los pueblos originarios), sino tambi\u00e9n a las sociedades latinoamericanas en su conjunto. En resumen, en su calidad de nueva vanguardia intelectual \u2014como les gusta pensarse\u2014, los estudios decoloniales pretenden constituirse en los heraldos de la verdadera emancipaci\u00f3n, en los nuevos libertadores de Am\u00e9rica Latina, gracias a un \u201cgiro\u201d que subvierta el patr\u00f3n de poder que la ha mantenido hist\u00f3ricamente subyugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, de este \u00faltimo suced\u00e1neo vanguardista, las ideas que queremos discutir son las asociadas a la colonialidad y el eurocentrismo, as\u00ed como las concepciones que los principales autores decoloniales tienen de la modernidad, la racionalidad, la identidad, la raza y, en t\u00e9rminos m\u00e1s abstractos, la cultura o la civilizaci\u00f3n, as\u00ed como sus visiones y definiciones sobre los sujetos subalternos, en especial, sobre los pueblos originarios. Asimismo, resulta inevitable revisar sus conceptualizaciones acerca de Am\u00e9rica Latina, Europa y Occidente, que suelen ser tratados como bloques homog\u00e9neos de caracter\u00edsticas fijas y confrontadas. En suma, nos interesa debatir sobre el n\u00facleo te\u00f3rico de los estudios decoloniales, sus debilidades y los peligros esencialistas que conllevan, con el objetivo de esclarecer y explicar las contradicciones en las que \u00e9stos incurren, as\u00ed como las diferencias existentes con los proyectos pol\u00edticos genuinos de las clases y los grupos subalternos, en nombre de los cuales los estudios decoloniales pretenden hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, es necesario aclarar desde d\u00f3nde parten nuestras cr\u00edticas. Si tomamos posici\u00f3n contra los estudios decoloniales, no es porque negamos la vigencia actual del colonialismo, muy al contrario. Tampoco buscamos uno de aquellos t\u00edpicos ejercicios de distinci\u00f3n intelectual, consistentes en tomar posici\u00f3n frente a una escuela de pensamiento para existir dentro del juego de las posiciones acad\u00e9micas. En cambio, si nos posicionamos de manera cr\u00edtica ante los estudios decoloniales, es m\u00e1s bien por la necesidad de separarlos de un vasto y rico campo de reflexi\u00f3n y acci\u00f3n anticoloniales, en el que se encuentran: los estudios poscoloniales \u2014que anteceden a los decoloniales y que \u00e9stos buscan \u201csuperar\u201d\u2014, tales como el orientalismo de Edward Said, los estudios subalternos (<em>subalten studies<\/em>) de la India o, m\u00e1s recientemente, la epistemolog\u00eda del Sur de De Sousa Santos; (4) pero, y sobre todo, el anticolonialismo revolucionario de los siglos XIX y XX, por ejemplo, desde el movimiento intelectual de la negritud \u2014con Aim\u00e9 C\u00e9saire o L\u00e9opold S\u00e9dar Senghor, y en el que particip\u00f3 Fanon\u2014, o desde el pensamiento cr\u00edtico latinoamericano, con Jos\u00e9 Mart\u00ed, Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui y Dolores Cacuango, hasta Fausto Reinaga, Pablo Gonz\u00e1lez Casanova o Silvia Rivera Cusicanqui, entre muchos otros \u2014y de los que, no obstante, los estudios decoloniales suelen reivindicarse sin pudor\u2014. De ah\u00ed, uno de los principales objetivos de este libro consistir\u00e1 en trazar y explicar las diferencias existentes entre los estudios decoloniales y un anticolonialismo genuino, tanto de manera te\u00f3rica como desde los diversos frentes de lucha construidos por las clases y los grupos subalternos, en su resistencia frente a un colonialismo vivido y sufrido hasta la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta necesidad de revisi\u00f3n cr\u00edtica responde, en primer lugar, a la relativa influencia que han logrado los estudios decoloniales como moda intelectual en los \u00faltimos a\u00f1os, principalmente en los campos universitarios del continente, pero no solamente. En un plano acad\u00e9mico, nos resulta preocupante tanto la l\u00f3gica b\u00e1sica de los planteamientos decoloniales, como la fuerza que \u00e9stos han ganado dentro de las humanidades y las ciencias sociales, y particularmente, en los estudios latinoamericanos. En este sentido, los numerosos problemas te\u00f3ricos que presentan los estudios decoloniales encierran potenciales peligros, cuyas interpretaciones pueden contribuir a justificar pr\u00e1cticas discriminatorias y excluyentes, cuando no abiertamente racistas y xenof\u00f3bicas, en los espacios donde \u00e9stos logren obtener eco, sobre todo entre el estudiantado universitario, pero tambi\u00e9n entre las organizaciones sociales, especialmente las de los pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, nuestras cr\u00edticas se deben al escenario pol\u00edtico que ha caracterizado una historia contempor\u00e1nea en la que, por un lado, las luchas sociales han tenido un protagonismo central, con los destacados ejemplos de los movimientos ind\u00edgenas en Ecuador y Bolivia, y en la que, por el otro, hemos observado una instrumentalizaci\u00f3n de estas luchas, sus discursos, s\u00edmbolos y proyectos pol\u00edticos por parte de unos gobiernos \u201cprogresistas\u201d y su intelectualidad, en que la corriente decolonial ha desempe\u00f1ado un papel cierto para su defensa y, por lo tanto, la legitimaci\u00f3n de la apropiaci\u00f3n. (5) En efecto, una vez traducida en pol\u00edticas p\u00fablicas \u2014cuando el giro decolonial acompa\u00f1\u00f3 al progresista\u2014, hemos podido ver las consecuencias pr\u00e1cticas de la usurpaci\u00f3n decolonial, en particular en los Estados formalmente plurinacionales de Ecuador y Bolivia, donde, tras la fachada de los discursos descolonizadores, se han impuesto pol\u00edticas nacionalistasy extractivistas, profundizadoras del capitalismo y el colonialismo en nuestro continente. Con los estudios decoloniales, nos encontramos, entonces, frente a una nueva forma de ventriloqu\u00eda, la \u00faltima versi\u00f3n de una pirater\u00eda intelectual que no s\u00f3lo tiene efectos de pacificaci\u00f3n y anulaci\u00f3n de proyectos pol\u00edticos rebeldes y emancipadores, sino que, adem\u00e1s, ha sido c\u00f3mplice activo de la dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo anterior, la cr\u00edtica de los estudios decoloniales parece todav\u00eda m\u00e1s pertinente, con el objetivo de contrarrestar los efectos de una moda intelectual cuya legitimaci\u00f3n acad\u00e9mica encierra potenciales peligros, no s\u00f3lo en el estricto \u00e1mbito acad\u00e9mico, sino tambi\u00e9n en el pol\u00edtico y el organizativo. Es por estas dos grandes razones que hemos percibido, de manera creciente, la necesidad de coordinar un libro colectivo que re\u00fana, desde una diversidad de perspectivas, un conjunto de cr\u00edticas a los principales autores decoloniales. Estas oposiciones eran preexistentes, pero hasta el momento hab\u00edan sido fragmentadas, encontr\u00e1ndose dispersas en textos aislados o debates truncos, como en el emblem\u00e1tico caso de la cr\u00edtica pionera de Silvia Rivera Cusicanqui (2010) a \u201cMignolo y compa\u00f1\u00eda\u201d \u2014mencionada en la mayor\u00eda de los cap\u00edtulos que integran este libro\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tal panorama, nos dimos a la tarea de rastrear estas cr\u00edticas para invitar a quienes las escribieron a retomarlas e integrar un conjunto complementario que hoy es materia del presente tomo. En \u00e9l colaboramos 16 personas, siete mujeres y nueve hombres, desde diferentes pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y el Caribe (Argentina, Bolivia, Brasil, M\u00e9xico, Puerto Rico y Uruguay) y del mundo (Australia, Espa\u00f1a y Francia), a partir de varias perspectivas acad\u00e9micas, desde algunas disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades \u2014como la filosof\u00eda, los estudios latinoamericanos, la sociolog\u00eda y la antropolog\u00eda\u2014 y militantes, desde varios frentes de lucha \u2014el feminismo, el indianismo o el ecologismo\u2014, cuyo denominador com\u00fan es el anticolonialismo; es decir, la necesidad de poner fin a la confusi\u00f3n que introdujeron los estudios decoloniales para pensar la descolonizaci\u00f3n efectiva y enfrentar el colonialismo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los problemas que provoca esta nueva moda intelectual son numerosos, dependiendo de la perspectiva que adoptemos. Es precisamente a este escrutinio cr\u00edtico, met\u00f3dico y diverso que se dedica la primera parte del libro: \u201cLas antinomias de la raz\u00f3n decolonial\u201d, la cual re\u00fane siete cap\u00edtulos que plantean una serie complementaria de cr\u00edticas desde una pluralidad de perspectivas te\u00f3ricas. En t\u00e9rminos generales, estos cap\u00edtulos apuntan las profundas contradicciones en las que incurren los estudios decoloniales, las cuales, a su vez, no dejan de reflejar la ambig\u00fcedad de las posiciones acad\u00e9micas desde las que \u00e9stos son producidos. Para s\u00f3lo mencionar algunos de estos problemas, entre los principales encontramos: un determinismo geogr\u00e1fico; un simplismo historiogr\u00e1fico; un manique\u00edsmo permanente; el esencialismo de una visi\u00f3n culturalista; una fuerte impronta posmoderna; un provincianismo latinoamericanista; una aparente cr\u00edtica al eurocentrismo, que, en realidad, esconde un f\u00e9rreo occidentalismo (entendido como lo contrario del orientalismo); y, un antimarxismo primario, entre otros. La lista es larga. Pasemos ahora a revisar estos puntos de manera detallada, uno por uno, relacion\u00e1ndolos con los cap\u00edtulos que componen la primera parte del libro. Con este ejercicio queremos evitar la enumeraci\u00f3n mon\u00f3tona del capitulado y mostrar m\u00e1s bien sus enlaces y cruces argumentativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>Descolonizando los estudios decoloniales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un primer problema deriva de la idea de eurocentrismo presentada por los estudios decoloniales, dado que tiende a determinar las obras intelectuales por sus condiciones geogr\u00e1ficas de producci\u00f3n. As\u00ed, se establece un supuesto correlato entre ubicaci\u00f3n geohist\u00f3rica y posici\u00f3n epistemol\u00f3gica \u2014o cuando \u201cen Europa\u201d es transformado <em>ipso facto<\/em> en \u201cde Europa\u201d por Mignolo\u2014, como si el saber tuviera patria. Por el contrario, cabe recordar que las coordenadas espaciales de una obra no son m\u00e1s que un epifen\u00f3meno, pues no intervienen en el sentido geopol\u00edtico del texto. Este \u00faltimo se ubica m\u00e1s bien en las condiciones sociales de producci\u00f3n de la obra, es decir, en la posici\u00f3n social (dominante o dominada) que ocupa quien la produce en los espacios sociales a los cuales se destina su producci\u00f3n. Esta posici\u00f3n es la que realmente da sentido a los contenidos de toda obra intelectual y permite ubicar su locus de enunciaci\u00f3n. Sin embargo, como en el caso de los estudiosos decoloniales, quienes se dedican a abstraer la quintaesencia textual a menudo olvidan que la construcci\u00f3n de un corpus resulta inseparable de la construcci\u00f3n de las condiciones sociales de producci\u00f3n de las obras que lo constituyen y que, [\u2026] a la inversa, el an\u00e1lisis de las caracter\u00edsticas sociales de los productores y de los lugares de producci\u00f3n introducen incesantemente nuevos interrogantes sobre los textos (Bourdieu y Boltanski, 2009: 19).<br>Por ende, toda \u201cgeograf\u00eda de la raz\u00f3n\u201d o \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d \u2014siguiendo las expresiones de Grosfoguel y Walsh\u2014 confunde casualidad con causalidad. Por m\u00e1s metaf\u00f3rica que sea, la formulaci\u00f3n poco afortunada del t\u00e9rmino \u201ceurocentrismo\u201d tiende a tomar a Europa como dato unitario y realidad hipostasiada, cuando \u201cEuropa\u201d como tal no existe, pues \u201clas culturas s\u00f3lo son monol\u00edticas cuando se ven de fuera o a distancia. Cuando las vemos de dentro o de cerca es f\u00e1cil ver que est\u00e1n constituidas por varias y a veces conflictivas versiones de la misma cultura\u201d (De Sousa Santos, 2009: 146). En este sentido, la distancia de los escritorios universitarios desde los que escriben los autores decoloniales los hace esencialistas. Es lo que advierte Daniel Incl\u00e1n en su cap\u00edtulo: \u201cLa historia en disputa: el problema de la inteligibilidad del pasado\u201d, al exponer la pobreza y el simplismo que padece la historiograf\u00eda decolonial, particularmente, en relaci\u00f3n con su idea de Europa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En las formulaciones del giro decolonial no hay cabida para pensar la dial\u00e9ctica de Europa en los procesos colonizadores, ya que es presentada como unidad, como una sustancia maligna que se expande por el mundo. Para el giro decolonial es inconcebible que la invenci\u00f3n del mundo colonial sea, al mismo tiempo, una reinvenci\u00f3n de Europa. Ah\u00ed donde se inventa Am\u00e9rica hay una reinvenci\u00f3n de lo que tan f\u00e1cilmente se llama Europa. La invenci\u00f3n como proceso colonial es siempre dial\u00e9ctica, no es una relaci\u00f3n un\u00edvoca que va de un punto a otro, de un polo activo a una geograf\u00eda pasiva que sufre los efectos de una voluntad perniciosa (p. 40).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La \u201cEuropa\u201d que los estudios decoloniales tanto critican se convierte en el fantasma de la teor\u00eda del complot que atormenta el esp\u00edritu de sus doctrinarios, cuando ellos buscan sin cesar \u2014y as\u00ed terminan por inventar\u2014 los signos de algunos viejos demonios en toda obra producida por alguien considerado por ellos como europeo \u2014signos de los que no estaremos exentos, desde luego, quienes coordinamos el presente libro\u2014. Al erigir a \u201cEuropa\u201d como el sujeto de sus verbos, ellos atribuyen supuestas voluntades a un ectoplasma. Como bien advirti\u00f3 De Sousa Santos (2009: 354) hace ya m\u00e1s de 10 a\u00f1os, \u201clo mismo que provincializan a Europa, la esencializan, o sea, la convierten en una entidad monol\u00edtica que se contrapone de modo uniforme a las sociedades no occidentales. Tal esencializaci\u00f3n descansa siempre en la transformaci\u00f3n de una parte de Europa en su todo. As\u00ed [\u2026] [se] universaliza la experiencia colonial a partir del colonialismo brit\u00e1nico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transmutaci\u00f3n de una parte en el todo hace que los autores de coloniales omitan \u2014con excepci\u00f3n de Quijano\u2014 que la historia de los pueblos europeos, antes de ser marcada por el colonialismo exterior, fue y sigue siendo marcada por el colonialismo interior \u2014sea en Catalu\u00f1a, Escocia o Crimea, por s\u00f3lo mencionar algunos casos con una actualidad reciente\u2014. En este mismo sentido, los estudios decoloniales omiten que las \u00faltimas cruzadas, originalmente destinadas a luchar contra la ocupaci\u00f3n mahometana de Jerusal\u00e9n, se volcaron en contra de los pueblos c\u00e1taros y albigenses. De igual manera omiten que la conquista de Am\u00e9rica fue hecha por moros y jud\u00edos (empezando por Col\u00f3n) que hu\u00edan de la Inquisici\u00f3n. Como lo recuerda De Sousa Santos, omiten que el colonialismo espa\u00f1ol o portugu\u00e9s era perif\u00e9rico al dominio brit\u00e1nico central. As\u00ed, sus omisiones hacen que los estudios decoloniales no puedan concebir que haya dominados entre los dominantes \u2014a diferencia de la figura del colonizador colonizado que plantea Fanon\u2014 y que, al rev\u00e9s, haya dominantes entre los subalternos, (6) pues reconocer estas contradicciones obligar\u00eda a los estudios decoloniales a complejizar sus planteamientos y dejar de lado la lectura simplista que hacen de la historia de la dominaci\u00f3n colonial, la cual reducen al manique\u00edsmo de una lucha entre buenos y malos, con base en un \u201cbar\u00f3metro te\u00f3rico del bien y el mal\u201d \u2014seg\u00fan la expresi\u00f3n de Gregory Pappas\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Al erigir a Europa u Occidente como la fuente de todos los males, los estudios decoloniales comparten inconscientemente las premisas de la teor\u00eda del choque de civilizaciones, y ello a pesar de sus cr\u00edticas formales a Samuel Huntington, puesto que atribuyen primac\u00eda a la idea de raza como \u201ceje fundamental de la globalizaci\u00f3n\u201d (Quijano) y a la idea de una civilizaci\u00f3n latinoamericana en conflicto con Occidente, desde un provincianismo que erige a Am\u00e9rica Latina como supuesto \u201cepisteme\u201d (Lander) y \u201cprimera identidad geo-cultural moderna y mundial\u201d (Quijano). Una vez m\u00e1s, lo que omiten \u2014con excepci\u00f3n de Dussel\u2014 es que, como lo demuestra Edward Said, el mito de Occidente se construye en contraposici\u00f3n con el mito de Oriente, pero de ninguna manera en referencia al mito de El Dorado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Este eje Oriente-Occidente contiene [\u2026] una rivalidad civilizatoria y, por ello, es mucho m\u00e1s conflictivo que el eje Norte-Sur, que se constituye por la relaci\u00f3n entre la civilizaci\u00f3n y su contrario, la naturaleza y el salvaje. Aqu\u00ed no hay conflicto propiamente porque la civilizaci\u00f3n tiene una primac\u00eda natural sobre lo que no es civilizado. Seg\u00fan Hegel, \u00c1frica no forma parte siquiera de la historia universal. Para Occidente, Oriente es siempre una amenaza, mientras que el Sur es apenas un recurso\u201d (De Sousa Santos, 2009: 215).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es decir, si el mito de Oriente, construido en siglos pasados en torno al poder del Imperio otomano, es la alteridad civilizada para Occidente, como su reflejo en el espejo, de ninguna manera la es el Sur, sea americano, africano o asi\u00e1tico. El mito de El Dorado representa m\u00e1s bien la inferioridad salvaje, cuya humanidad misma es sistem\u00e1ticamente puesta en duda, con categor\u00edas que resisten el transcurrir del tiempo desde las del Sep\u00falveda de la Controversia de Valladolid, hasta las del Huntington del choque de civilizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la advertencia de Said \u2014seg\u00fan la cual la respuesta al orientalismo no es el occidentalismo ni el provincianismo negativo que de \u00e9l deriva\u2014, los estudios decoloniales siguen cargando el peso de la culpabilidad nacida de las sentencias de Hegel, no tanto sobre \u00c1frica, sino sobre el hecho de que Europa terminar\u00eda en los Pirineos, en una clara referencia del fil\u00f3sofo alem\u00e1n hacia una \u201cEspa\u00f1a mora\u201d y un \u201cPortugal jud\u00edo\u201d. En este sentido, si los estudios decoloniales critican tanto a Europa, es para mejor existir ante los ojos de la academia europea, pues \u201cel giro decolonial surgi\u00f3 y contin\u00faa gest\u00e1ndose en di\u00e1logo conflictivo con la teor\u00eda pol\u00edtica de Europa\u201d (Mignolo, 2007: 32) y \u201caspira, en parte, a completar aquello que Europa pudo haber hecho\u201d (Maldonado-Torres, 2007: 161). Si ellos denuncian una \u201cnordo-man\u00eda\u201d, es porque sigue siendo el Norte el que orienta sus br\u00fajulas intelectuales \u2014muestra de ello es el espacio dedicado en sus escritos a la filosof\u00eda dominante, con cap\u00edtulos enteros sobre Descartes, Kant, Tocqueville, Hegel, Heidegger o Habermas\u2014. Si los estudios decoloniales cuestionan el m\u00e9todo cient\u00edfico, alimentando a prop\u00f3sito la confusi\u00f3n entre ciencia y positivismo, objetividad y neutralidad, es porque las necesidades del rigor cient\u00edfico se oponen a las comodidades del ensayismo, confortablemente abocado a \u201cla exploraci\u00f3n de los l\u00edmites de las ciencias europeas\u201d (Maldonado-Torres, 2007: 135). Si se enfrascan en discusiones \u201cepist\u00e9micas\u201d, sin fin ni efectos, es porque su empresa intelectual carece de un trabajo emp\u00edrico que la justifique. En esto radica otra de las cr\u00edticas formuladas por Daniel Incl\u00e1n, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para el giro decolonial es funcional hacer contranarrativas y cr\u00edticas epist\u00e9micas, porque se exime de hacer investigaciones emp\u00edricas [\u2026] Destaca, en ese sentido, que ninguna de las personas notorias del giro decolonial habla alguna lengua ind\u00edgena ni practica alg\u00fan tipo de acercamiento directo con las comunidades que son objeto de su inter\u00e9s, ya sea por medio de etnograf\u00edas, historias orales o registros audiovisuales. Su obsesi\u00f3n a la cr\u00edtica de la epistemolog\u00eda es un argumento a favor de la no-investigaci\u00f3n emp\u00edrica cercana a los grupos subalternos. Tampoco hay un proceso de construcci\u00f3n de renovados cuerpos documentales para generar otras historiograf\u00edas, otras maneras de construir interpretaciones sobre el pasado. Estas tareas las delegan a los j\u00f3venes investigadores (p. 36).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, si los estudios decoloniales tanto critican a la academia y su eurocentrismo, es porque no son m\u00e1s que acad\u00e9micos que sue\u00f1an con lo que no pudieron obtener por sus propios m\u00e9ritos: el reconocimiento de sus pares y, en especial, de sus hom\u00f3logos europeos. Es aqu\u00ed donde sus doctrinas se revelan como v\u00edctimas de sus propias cr\u00edticas, cuando se presentan como una inversi\u00f3n inconsciente del etnocentrismo de origen europeo, con An\u00e1huac, Tawantinsuyo y el condenado como reflejos negativos de Grecia, Roma y el Dasein. Es as\u00ed como incurren en lo que Wallerstein \u2014con justa raz\u00f3n\u2014 denomina \u201ceurocentrismo anti-euroc\u00e9ntrico\u201d, puesto que se convierten a s\u00ed mismos en los mejores defensores de lo que pretenden criticar. En efecto, al criticar un universalismo supuestamente europeo, sus escritos se sostienen en formas ocultas y a\u00fan m\u00e1s perversas de universalismo. \u00c9sta es precisamente la conclusi\u00f3n a la que llega el cap\u00edtulo de Jeff Browitt: \u201cLa teor\u00eda decolonial: buscando identidad en el mercado acad\u00e9mico\u201d, al ense\u00f1ar que \u00e9sta<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>ha asumido dentro de la academia el estatus de un culto, especie de secta religiosa con sus devotos y sumos sacerdotes, quienes hablan con una autoridad autorreferencial y lucran simb\u00f3licamente con un antieurope\u00edsmo sin matices. Sin embargo, muchos de sus argumentos no resisten el m\u00e1s m\u00ednimo examen. Los te\u00f3ricos decoloniales tergiversan el pensamiento cr\u00edtico latinoamericano, mismo que tiene una parte de sus ra\u00edces en la epistemolog\u00eda de la Ilustraci\u00f3n, pero queriendo poner esta \u00faltima entre corchetes y extraerse de la modernidad por medio de un mundo ind\u00edgena y afrodescendiente del que usurpan conceptos y reinterpretan pr\u00e1cticas [\u2026] A fin de cuentas, lo decolonial no es m\u00e1s que una rudimentaria estrategia acad\u00e9mica, basada en un terrorismo intelectual, que busca ante todo identidad en el mercado y reconocimiento de sus pares, empezando ir\u00f3nicamente por el de sus contrincantes europeos. (p. 87)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ahora bien, siguiendo con la perspectiva decolonial, nuestro pensamiento estar\u00eda forzosamente contaminado por premisas euroc\u00e9ntricas \u2014de hecho, este argumento ser\u00e1 una predecible r\u00e9plica a nuestras cr\u00edticas\u2014. Por tanto, ser\u00eda necesario emprender la elaboraci\u00f3n de nuevos andamiajes conceptuales con base en \u201cepistemolog\u00edas descolonizadas\u201d. Es en este punto donde los autores decoloniales \u2014desde los campos universitarios que buscan colonizar\u2014 organizan espacios institucionales que ellos convierten en aut\u00e9nticos <em>think tanks<\/em> encargados de una labor de contrainsurgencia intelectual contra el legado del pensamiento cr\u00edtico latinoamericano. Es lo que demuestra la sabia argumentaci\u00f3n desplegada por Mart\u00edn Cort\u00e9s en su cap\u00edtulo: \u201cUna pobre ontolog\u00eda del origen y la pureza. Sobre Marx, marxismos y cr\u00edtica decolonial\u201d, en el que denuncia la operaci\u00f3n de borramiento que orquestan los estudios decoloniales, que niega la riqueza de los m\u00faltiples legados del pensamiento cr\u00edtico, con el fin no declarado de sustituir al marxismo en el lugar que este \u00faltimo perdi\u00f3 como vanguardia intelectual de Am\u00e9rica Latina. Con este proceder, \u201cun siglo y medio de luchas pol\u00edticas y reflexiones cr\u00edticas latinoamericanas caen en la desgracia de reificar el discurso euroc\u00e9ntrico: nos quedamos sin tradiciones, y apenas podemos aspirar a enlazarnos, v\u00eda pensamientos fronterizos y giros decoloniales, con el origen esquivo de la regi\u00f3n\u201d (p. 115).<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad, entonces, que buena parte de los te\u00f3ricos decoloniales sean renegados del marxismo, pues Marx lleg\u00f3 \u201ca ser consciente del eurocentrismo de su perspectiva hist\u00f3rica. Pero no lleg\u00f3 a dar el salto epistemol\u00f3gico correspondiente\u201d (Quijano, 2000: 360). Tampoco es casualidad que los estudios decoloniales remplacen al capitalismo por la modernidad, la acumulaci\u00f3n por el desarrollo, la plusval\u00eda por el racismo, la clase por la raza, el capital por Europa, la burgues\u00eda por Occidente, la subalternidad por la otredad, la conciencia por la identidad, el imperialismo por el eurocentrismo y el internacionalismo por la interculturalidad. Ahora bien, lo que los ellos no remplazan son los esquemas binarios de un marxismo vulgar que, a pesar de sus exorcismos, siguen estructurando su pensamiento ahora \u201cdescolonizado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta empresa de contrainsurgencia intelectual resulta importante la invenci\u00f3n de un lenguaje que permita dar la apariencia de una nueva alternativa. Es as\u00ed como los estudios decoloniales destacan por sus neologismos y galimat\u00edas: \u201cpluri-versalismo transmoderno\u201d (Grosfoguel), \u201c<em>shift <\/em>epist\u00e9mico\u201d (Mignolo), \u201c<em>ego conquiro<\/em>\u201d (Dussel), \u201cdiferencia trans-ontol\u00f3gica\u201d o \u201cescepticismo misantr\u00f3pico maniqueo\u201d (Maldonado-Torres); desarrollando declinaciones rimadas de taxonom\u00edas sobre el sufijo de la modernidad y su colonialidad: \u201calteridad como identidad en la exterioridad\u201d (Dussel), racionalidad, heterogeneidad, otredad, globalidad, \u201ceuropeidad\u201d [sic], intersubjetividad, \u201cunilinealidad\u201d, \u201cetno-racialidad\u201d, \u201ccorporeidad\u201d, \u201ccoetaneidad\u201d, \u201cpluri-versalidad\u201d, interculturalidad, \u201cmismidad\u201d [<em>sic<\/em>], entre otras; mientras que, de manera concomitante, los vocablos de clase social o de capital brillan por su ausencia, por ser perentoriamente revocados con el pretexto de su obsolescencia presumida.<\/p>\n\n\n\n<p>Este vocabulario decolonial es el producto de un imperialismo simb\u00f3lico. Sus efectos de realidad son tan fuertes y perniciosos como la impostura a la que se prestan los defensores de la llamada \u201crevoluci\u00f3n posmoderna\u201d, quienes, bajo el falso postulado posmaterialista, pretenden revisitar el mundo haciendo <em>tabula rasa<\/em> del legado de dos siglos de lucha clasista, descrita por ellos como un arca\u00edsmo. Una vez m\u00e1s, tampoco es casualidad que los estudios decoloniales, m\u00e1s all\u00e1 de sus cr\u00edticas formales al posmodernismo, no dejen de construirse en relaci\u00f3n con este \u00faltimo (sea un Lander con Baudrillard o un Castro-G\u00f3mez con Lyotard), con el fin de \u201crepensar la tradici\u00f3n de la teor\u00eda cr\u00edtica a la luz de la teorizaci\u00f3n posmoderna\u201d (Castro-G\u00f3mez, 2000: 95) y as\u00ed estructurar el \u201cgiro decolonial\u201d en torno a los t\u00f3picos t\u00edpicamente posmodernos \u201cde las percepciones cognitivas, de los modos de producir u otorgar sentido a los resultados de la experiencia intersubjetiva, del imaginario, del universo de relaciones intersubjetivas del mundo, de la cultura en suma\u201d (Quijano, 2014: 788). De esta manera, los estudios decoloniales vuelven a incurrir en una inversi\u00f3n est\u00e9ril, suerte de \u201cposmodernismo anti-posmoderno\u201d que s\u00f3lo revela las posiciones sociales dominantes desde las que son enunciados.<\/p>\n\n\n\n<p>En general, sea con respecto al eurocentrismo o el posmodernismo, \u00e9sta es quiz\u00e1 la cr\u00edtica m\u00e1s fuerte sobre la que concuerda la mayor\u00eda de los textos que componen este libro, es decir, sobre el hecho de que los estudios decoloniales, al criticar lo que ellos consideran son los elementos de la colonialidad, terminan siendo de manera parad\u00f3jica una simple inversi\u00f3n del objeto de sus ataques, reproduciendo precisamente lo mismo que critican. En este punto clave radica la principal contribuci\u00f3n del cap\u00edtulo de Rodrigo Castro Orellana: \u201cEl lado oscuro de la decolonialidad: anatom\u00eda de una inflaci\u00f3n te\u00f3rica\u201d, cuya deconstrucci\u00f3n sistem\u00e1tica del discurso decolonial demuestra su permanente estado de contradicci\u00f3n, al explicar por qu\u00e9 \u201caquello que se justifica como la apuesta inclusiva de un pensamiento otro, oculta una operaci\u00f3n de exclusi\u00f3n de discursos similar a la que denuncia\u201d (p. 55), y, en consecuencia, c\u00f3mo la colonialidad denunciada \u201cha quedado completamente invertida y reproducida en el interior del proyecto decolonial\u201d (p. 59).<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, no basta con poner de cabeza las categor\u00edas dominantes o voltear los mapas, colocando el sur en lugar del norte, pues una inversi\u00f3n de las dicotom\u00edas sigue siendo dicot\u00f3mica, como vimos con Fanon y su advertencia sobre la trampa colonial. Al criticar los esencialismos coloniales, los estudios decoloniales son igualmente esencialistas, pero ahora al rev\u00e9s. Su populismo intelectual convierte la indispensable revalorizaci\u00f3n de los conocimientos subalternos en una idealizaci\u00f3n de los pensadores latinoamericanos \u2014no sin cierto chauvinismo\u2014 y, en particular, de los ind\u00edgenas, mientras que la necesaria reflexividad cr\u00edtica acerca de las teor\u00edas dominantes cae en una satanizaci\u00f3n de las filosof\u00edas europeas, tal como lo muestra \u2014a partir de la interpretaci\u00f3n de Descartes, Hegel y Marx por Grosfoguel\u2014 el cap\u00edtulo de Bryan Bonilla Avenda\u00f1o, intitulado: \u201cReflexiones cr\u00edticas en torno a la conceptualizaci\u00f3n de la colonialidad, el eurocentrismo y la epistemolog\u00eda de Ram\u00f3n Grosfoguel\u201d. Como si glorificando a los unos y denigrando a los otros \u2014incluso <em>ad hominem<\/em>, como en el caso de este \u00faltimo\u2014 pudiera resolverse el problema de fondo. Es m\u00e1s, resulta por dem\u00e1s absurdo suponer que vivir en un pa\u00eds del Sur o estar en una posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n social brinda una ventaja cognoscitiva \u2014o viceversa\u2014 como a menudo lo dejan pensar los juicios decoloniales. As\u00ed como ser ind\u00edgena o afrodescendiente (y mujer) no deber\u00eda representar una desventaja, tampoco puede otorgar virtudes <em>a priori<\/em> o alg\u00fan tipo de privilegio, sin caer en una especie de demagogia epistemol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>El radicalismo gratuito de esta \u00faltima es puesto al descubierto si lo comparamos con la sutileza anal\u00edtica de otras propuestas filos\u00f3ficas que, si bien comparten inquietudes respecto del pasado colonial y expresan solidaridades con los pueblos originarios y sus luchas, se alejan de las tergiversaciones decoloniales para encarar la complejidad real de los procesos hist\u00f3ricos y sociales de una manera inteligente, hecha de matices, como en el caso de la producci\u00f3n filos\u00f3fica de Luis Villoro, presentada por Gregory Pappas en su cap\u00edtulo: \u201cLimitaciones y peligros de los estudios decoloniales: lecciones del zapatista Luis Villoro\u201d, o de las obras de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui y Oswald de Andrade, como las recuerda el texto de Mart\u00edn Cort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, si proseguimos con el ejercicio comparativo y confrontamos la apariencia cr\u00edtica de los estudios decoloniales con la genuina radicalidad del anticolonialismo, por ejemplo, cuando Fanon (2011: 98) explica que \u201cla aparici\u00f3n del racismo no es fundamentalmente determinante. Porque el racismo no es una totalidad en s\u00ed, sino s\u00f3lo el elemento m\u00e1s visible, m\u00e1s cotidiano [\u2026] y en ciertos momentos, el m\u00e1s grosero de toda una estructura dada\u201d, o, cuando Aim\u00e9 C\u00e9saire, en su c\u00e9lebre <em>Discurso sobre el colonialismo<\/em>, afirma que al final del capitalismo est\u00e1 Hitler, (7) observamos que, a diferencia del pensador anticolonial que se expone al exponer las contradicciones profundas del capitalismo hist\u00f3rico, el decolonial expone sin exponerse. Lejos de buscar el conocimiento y de luchar por el reconocimiento de las culturas subalternas, marginadas por los c\u00e1nones acad\u00e9micos, los estudios decoloniales lucran simb\u00f3licamente con la miseria del mundo. La ambig\u00fcedad de sus planteamientos expresa las contradicciones espec\u00edficas de su posici\u00f3n social como <em>homo academicus<\/em>, que no dispone de otro terreno para invertir su libido pol\u00edtica \u2014cuando no se al\u00eda con alg\u00fan gobierno \u201cprogresista\u201d\u2014 que el de las querellas de capilla disfrazadas de epopeyas conceptuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, la defensa ac\u00e9rrima de la interculturalidad por los estudios decoloniales, por m\u00e1s \u201ccr\u00edtica\u201d que sea (Walsh), no es m\u00e1s que la importaci\u00f3n de una corriente intelectual producida desde el campo universitario estadounidense. Otra vez, no es casualidad que la mayor\u00eda de los te\u00f3ricos decoloniales ocupe puestos en este campo \u2014en sus textos, las citas en ingl\u00e9s a menudo ni siquiera son traducidas\u2014, pues ellos no son m\u00e1s que agentes activos de la dominaci\u00f3n de dicho campo sobre la academia latinoamericana. Como lo advierte Rivera Cusicanqui:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>sin alterar para nada la relaci\u00f3n de fuerzas en los \u201cpalacios\u201d del Imperio, los estudios culturales de las universidades norteamericanas han adoptado las ideas de los estudios de la subalternidad y han lanzado debates en Am\u00e9rica Latina, creando una jerga, un aparato conceptual y formas de referencia y contrarreferencia que han alejado la disquisici\u00f3n acad\u00e9mica de los compromisos y di\u00e1logos con las fuerzas sociales insurgentes. Los Mignolo y compa\u00f1\u00eda han construido un peque\u00f1o imperio dentro del imperio (2010: 57-58).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Amparados en el provincianismo \u201cnuestroamericano\u201d, los autores decoloniales son los encargados comerciales de la exportaci\u00f3n de doctrinas ajenas a las realidades perif\u00e9ricas de Am\u00e9rica Latina, situaci\u00f3n que reproduce, adem\u00e1s, los vicios que suelen caracterizar a una parte del pensamiento acad\u00e9mico estadounidense. (8)<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, los estudios decoloniales se agrupan en el caballo de Troya de un complejo medi\u00e1tico-intelectual que introduce en el espacio acad\u00e9mico la l\u00f3gica del <em>show-business<\/em>, la b\u00fasqueda c\u00ednica de la visibilidad a toda costa, el tr\u00e1fico de capital simb\u00f3lico, cuando ellos se asocian para la explotaci\u00f3n de casos sociales de un espectacular desamparo y la puesta en escena en el teatro acad\u00e9mico del pobre, el indio o el negro. Adornan su f\u00e9rreo occidentalismo con la presentaci\u00f3n de una imagen insostenible de los pueblos originarios, as\u00ed como de los tiempos prehisp\u00e1nicos, bajo la aparente legitimidad de su indignaci\u00f3n y la falsa identificaci\u00f3n, seg\u00fan unos esquemas de percepci\u00f3n y apreciaci\u00f3n que no son los de estos pueblos, empezando por el idioma. Mediante la pose de un compromiso pol\u00edtico que reducen a la indignaci\u00f3n moralizadora de la \u201cbella alma europea\u201d y de sus vagas culpabilidades retrospectivas en cuanto al escenario colonial, su supuesta defensa de los pueblos originarios s\u00f3lo puede oscilar entre el miserabilismo filantr\u00f3pico y la exaltaci\u00f3n milenarista. Son varios los autores participantes en este libro que denuncian estos peligros, como Gregory Pappas, por ejemplo, quien advierte que<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>los decoloniales deber\u00edan estar preocupados por el peligro de la malversaci\u00f3n. Si no tienen cuidado con la manera en la que usan el pensamiento ind\u00edgena, puede que terminen llegando a una seria inconsistencia, donde ellos mismos est\u00e9n colonizando al pensamiento ind\u00edgena. De esta manera, lo anterior se relaciona con el peligro de la ventriloqu\u00eda, es decir, cuando un intelectual no ind\u00edgena asume una postura autoritaria y empieza a hablar en nombre de los ind\u00edgenas (p. 150).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En contraposici\u00f3n, estamos convencidos de que la importancia del colonialismo y de sus herencias a\u00fan presentes es lo suficientemente significativa como para no dramatizarla de manera teatral, sobre el t\u00f3pico de la \u201cherida colonial\u201d (Mignolo). Por m\u00e1s que ellos mismos lo advierten, lo que los estudios decoloniales no dejan de omitir es que, como recuerda Fanon, los estudios culturales no dispensan de la econom\u00eda pol\u00edtica. En este sentido, si bien es cierto que la investigaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas culturales presenta una indudable importancia para entender el escenario colonial, as\u00ed como la imposibilidad para el colonizado de expresarse en t\u00e9rminos propios, esta importancia no debe justificar el encierro en una visi\u00f3n culturalista que oscurece la materialidad de las relaciones de dominaci\u00f3n que hacen posible la reproducci\u00f3n del racismo y las jerarqu\u00edas sociales. Con esta visi\u00f3n, los estudios decoloniales se encuentran en un estado de total desarme pol\u00edtico, pues \u201ctiene igualmente poco sentido hacer una cr\u00edtica culturalista a la modernidad occidental, por m\u00e1s radical que sea, [\u2026] dejando en la sombra los procesos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que tanto se reproducen en la cr\u00edtica de la cultura, como en la cultura de la cr\u00edtica\u201d (De Sousa Santos, 2009: 13). Lo que los estudios decoloniales no pueden (o quieren) ver es que el problema de la producci\u00f3n de conocimientos desde los campos universitarios europeos no es solamente de orden cultural, sino tambi\u00e9n de orden clasista, como lo hab\u00eda expuesto Paul Nizan (en 1932) con su retrato de <em>Los perros guardianes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar y en contra de esta realidad, los estudios decoloniales fomentan un enfoque culturalista que tiende a resumir la diversidad de las formas de dominaci\u00f3n al eurocentrismo de la sola colonialidad, como factor monocausal de una dicotom\u00eda simple que niega, por tanto, las dem\u00e1s formas posibles de dominaci\u00f3n. Como bien lo dice Wallerstein (1988: 55), \u201cal advertir que hay luchas distintas de las luchas de clases que absorben buena parte de las energ\u00edas pol\u00edticas gastadas en total, han llegado a la conclusi\u00f3n de que el an\u00e1lisis de clase es de dudosa utilidad para comprender la lucha pol\u00edtica. \u00c9sta es una curiosa inferencia\u201d. En efecto, esta \u00faltima no s\u00f3lo conduce a negar la lucha de clases, sino a esencializar pueblos y a fosilizar culturas enteras, de tal manera que no podr\u00eda haber dominados dentro de la \u201craza dominante\u201d (los pobres blancos) ni dominantes dentro de las \u201crazas dominadas\u201d (la burgues\u00eda ind\u00edgena). Es m\u00e1s, el modo con el que los estudios decoloniales privilegian la colonialidad s\u00f3lo encuentra eco en el dogmatismo del marxismo vulgar, cuando este \u00faltimo encerraba todas las formas de dominaci\u00f3n en el antagonismo clasista, como \u201ccontradicci\u00f3n principal respecto de la cual las dem\u00e1s contradicciones son vistas como sectores secundarios\u201d (p. 156), como bien lo advierte Philippe Corcuff en su cap\u00edtulo \u2014\u00faltimo de la primera parte del libro: \u201cDe ciertas desventuras de la raz\u00f3n decolonial y poscolonial: homenaje cr\u00edtico y libertario al cuestionamiento descolonizador\u201d. As\u00ed, los estudios decoloniales concuerdan t\u00e1citamente en la predominancia de las dicotom\u00edas entre metr\u00f3polis y colonias, entre lo blanco y lo no-blanco por encima de todo otro clivaje, empezando con la oposici\u00f3n entre ricos y pobres. Por ende, es el sue\u00f1o de todas las burgues\u00edas el que se encuentra realizado: estar libre de proletariado, pues desde el momento en que s\u00f3lo existen grupos \u00e9tnicos y culturales, ricos y pobres juntos, las cosas se simplifican\u2026 al menos para los ricos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>El ant\u00eddoto de la praxis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es por todas estas falacias que la segunda parte del libro recupera una mirada anticolonial, heredera de Fanon, al subrayar la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica de las luchas que las clases y los grupos subalternos emprenden contra las m\u00faltiples formas de la opresi\u00f3n colonial. En este sentido, el t\u00edtulo de esta segunda parte: \u201cNo es decir nom\u00e1s\u201d, palabras de una lideresa ind\u00edgena recuperadas por Silvia Rivera Cusicanqui al final de su cap\u00edtulo, representa nuestra apuesta metodol\u00f3gica frente a la inflaci\u00f3n te\u00f3rica, la excesiva abstracci\u00f3n y la verborrea de los estudios decoloniales, junto con la preocupante incoherencia entre la pr\u00e9dica y la pr\u00e1ctica de varios de sus exponentes. Por lo tanto, despu\u00e9s de haber deconstruido de manera sistem\u00e1tica lo que hemos denominado <em>las antinomias de la raz\u00f3n decolonial<\/em>, consideramos necesario pasar a una cr\u00edtica constructiva, desde una militancia concreta unida a la perspectiva acad\u00e9mica, pero sin pretensi\u00f3n de hablar en nombre de nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de casos concretos de lucha, esta segunda parte brinda alternativas reales, nacidas de las pr\u00e1cticas descolonizadoras de \u201clos pueblos en movimiento como sujetos anticoloniales\u201d, retomando el t\u00edtulo del texto de Ra\u00fal Zibechi que la introduce. En este sentido, los cinco cap\u00edtulos reunidos en ella demuestran la permanencia del colonialismo en la actualidad, no s\u00f3lo como consecuencia de un hecho colonial hist\u00f3rico y consumado, a manera del colonialismo interno al que se refiere la propuesta de una descolonizaci\u00f3n, sino, y sobre todo, como conjunto de pr\u00e1cticas activas de conquista y colonizaci\u00f3n, un <em>ethos <\/em>y rasgo estructural del capitalismo contempor\u00e1neo, que exige a su vez posturas anticoloniales igualmente activas. Es por lo anterior que las autoras reunidas en esta segunda parte subrayan la interseccionalidad de las formas de dominaci\u00f3n, en la que resultan tan interconectados como inseparables el Estado, el capital, el patriarcado y el colonialismo. As\u00ed, las luchas anticoloniales y descolonizadoras conllevan simult\u00e1nea y necesariamente apuestas antiestatales, anticapitalistas y antipatriarcales, lejos de todo \u201cgiro epistemol\u00f3gico\u201d que pretende encapsularlas en categor\u00edas absolutas como la identidad, la cultura, la raza o el g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s bien, estos cinco cap\u00edtulos se posicionan contra la trampa colonial expuesta por Fanon, es decir, el peligro de encerrarse en la particularidad, en especial, alguna identidad colectiva espec\u00edfica, y proponen \u2014parafraseando a Mar\u00eda Galindo\u2014 tumbar la puerta identitaria pate\u00e1ndola, para no esconderse tras ella. En efecto, la claridad a la hora de identificar los antagonismos comunes acerca del Estado, el capital, el patriarcado y el colonialismo sirven para reforzar el conjunto de las luchas, sin invisibilizar ni reducir la multiplicidad de formas de dominaci\u00f3n, pero tampoco hacer suyas las categor\u00edas de diferenciaci\u00f3n inventadas e impuestas desde los procesos de colonizaci\u00f3n a fin de debilitar las resistencias de los sujetos colonizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta segunda parte est\u00e1 atravesada por algunos ejes comunes cruciales para nuestra propuesta anticolonial y descolonizadora, algunos ya esbozados l\u00edneas arriba, que consideramos importante reiterar. En primer lugar, como lo apunta Ra\u00fal Zibechi, el anticolonialismo, m\u00e1s que ser producto de alguna vanguardia intelectual, surge desde los mismos sujetos subalternos que se rebelan y apuestan por la construcci\u00f3n aqu\u00ed y ahora de mundos descolonizados. En este sentido, su cap\u00edtulo nos acerca a las experiencias zapatista y kurda como fuentes de pr\u00e1cticas y teorizaciones f\u00e9rtiles a la hora de pensar en alternativas antisist\u00e9micas en contextos complejos y adversos. Estas experiencias de lucha desaf\u00edan el concepto cl\u00e1sico de movimientos sociales, al ayudarnos a \u201ccomprender los movimientos de otros pueblos en otras partes del mundo, en particular, aquellos que se afincan en territorios disidentes y en resistencia, los que sostienen autoridades propias, construyen poderes no estatales y toda una red de relaciones sociales no mercantiles para educar, sanar y resolver conflictos\u201d (p. 170). De ah\u00ed, a trav\u00e9s de los procesos de lucha anticolonial que emprenden, estos pueblos en movimiento no solamente se descolonizan a s\u00ed mismos, sino que cuestionan la misma teor\u00eda social que pretende analizarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El principal rasgo del colonialismo, tan criticado como combatido desde estos movimientos, radica en la construcci\u00f3n permanente de nuevas formas de dominaci\u00f3n. Es lo que muestra Ana Massadar Morel en su cap\u00edtulo \u201cJineolog\u00eda y educaci\u00f3n libertaria: una lucha anticolonial de las mujeres kurdas\u201d, cuando resume: \u201cQueda claro el protagonismo de las mujeres en la revoluci\u00f3n kurda: la lucha contra el patriarcado es una lucha por la liberaci\u00f3n de toda la sociedad, puesto que, seg\u00fan \u00d6calan, la dominaci\u00f3n sobre las mujeres abre las puertas para todas las dem\u00e1s dominaciones [\u2026] y es precisamente el Estado-naci\u00f3n moderno, la expresi\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n m\u00e1xima de este poder masculino que subyuga a los pueblos, las clases y a las mujeres en un funcionamiento colonial\u201d (p. 195).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la despatriarcalizaci\u00f3n de las relaciones sociales representa una condici\u00f3n previa y necesaria a la descolonizaci\u00f3n, como lo advierte Mar\u00eda Galindo en su texto: \u201cNo se puede descolonizar sin despatriarcalizar\u201d, al explicar que \u201cla relaci\u00f3n entre patriarcado y colonialismo es un cap\u00edtulo ineludible que nos abre a comprensiones fundamentales sobre la relaci\u00f3n directa entre colonialismo y opresi\u00f3n de las mujeres. El colonialismo, para reconfigurar el conjunto de la sociedad colonizada, necesito\u0301 operar de una manera espec\u00edfica sobre las mujeres. Por lo tanto, tampoco es posible entender a profundidad el colonialismo si no nos abrimos al an\u00e1lisis de su relaci\u00f3n con el patriarcado\u201d (p. 226). As\u00ed, la lucha anticolonial se vincula inseparablemente con el feminismo y, adem\u00e1s, siguiendo la apuesta de Galindo, con un horizonte libertario no estatal, al entender al Estado como \u201cestructuralmente patriarcal. Y si el Estado es un instrumento del patriarcado, una de las formas de estructuraci\u00f3n del poder patriarcal y colonial, entonces, plantearse la despatriarcalizacio\u0301n y la descolonizaci\u00f3n del Estado no pasa de ser un absurdo, funcional a la reproducci\u00f3n de la dominaci\u00f3n patriarcal y estatal\u201d (p. 235). A su vez, este feminismo libertario conduce a ambas autoras a vincular la lucha de las mujeres con una apuesta por la educaci\u00f3n y el arte propios, aut\u00f3nomos e insurgentes, junto con la organizaci\u00f3n horizontal de redes de solidaridad, autogesti\u00f3n y producci\u00f3n, contra las relaciones autoritarias, verticales y enajenantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro eje importante de reflexi\u00f3n que se desprende de la lucha de las mujeres kurdas, pero que tambi\u00e9n atraviesa la apuesta pol\u00edtica de Mujeres Creando \u2014con Mar\u00eda Galindo\u2014, retomado por In\u00e9s Guti\u00e9rrez Cueli, Pilar Garc\u00eda Navarro y \u00c1ngeles Ram\u00edrez Fern\u00e1ndez, en su cap\u00edtulo: \u201cDebates en torno a lo decolonial desde la acci\u00f3n feminista: el proceso de la Huelga Feminista en el Estado espa\u00f1ol\u201d, descansa en la necesidad de evitar la esencializaci\u00f3n y la petrificaci\u00f3n de las identidades movilizadas para la militancia. En este sentido, las luchas de clases y grupos subalternos con potencial antisist\u00e9mico, aunque movilicen las identidades de g\u00e9nero, clase, cultura, raza o edad, no deber\u00edan permitir que \u00e9stas impidan la vinculaci\u00f3n y las alianzas intergrupales. De ah\u00ed, los sujetos colectivos, sus pr\u00e1cticas y saberes no son de ninguna manera \u201cpuros\u201d, \u201cprecoloniales\u201d, externos a la modernidad capitalista o ajenos a las din\u00e1micas de las sociedades en las que se desempe\u00f1an \u2014como gustan pensar los estudios decoloniales de los pueblos originarios, por ejemplo\u2014. Al contrario, en su accionar movilizan herramientas tanto tradicionales y \u201cpropias\u201d, como innovadoras y \u201cajenas\u201d, si \u00e9stas permiten encarar mejor los desaf\u00edos de la lucha anticolonial.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, la distancia entre lo \u201cpropio\u201d y lo \u201cajeno\u201d, en vez de tajante, es m\u00e1s bien dial\u00e9ctica. La esencializaci\u00f3n de la identidad basada en la recreaci\u00f3n a la inversa de categor\u00edas y fijaciones coloniales afecta la puesta en com\u00fan de las luchas contra la interseccionalidad de las formas de dominaci\u00f3n y resulta, en definitiva, funcional a la reproducci\u00f3n de estas \u00faltimas. Como advierten Guti\u00e9rrez, Garc\u00eda y Ram\u00edrez: \u201cSe corre el peligro de que aquello que empez\u00f3 siendo, bajo la conceptualizaci\u00f3n de los feminismos decoloniales, un movimiento por el reconocimiento de ciertos su jetos que se hab\u00edan quedado fuera del discurso y del activismo feministas, termine convirti\u00e9ndose en una re-segmentaci\u00f3n de los espacios feministas, pudiendo excluir, por ejemplo, a las mujeres racializadas y a las que no lo son, con menos recursos y con vidas m\u00e1s precarias\u201d (p. 213). En contra de esta nueva segmentaci\u00f3n, se apuesta entonces por la articulaci\u00f3n de las luchas, conservando su autonom\u00eda, pero construyendo interconexiones y alianzas audaces.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, otro eje fundamental que atraviesa la segunda parte del libro, el de la naturaleza, la tierra y los territorios, constituye hoy en d\u00eda el campo de lucha m\u00e1s expl\u00edcito del colonialismo \u2014aunque no el \u00fanico, por supuesto\u2014, que ilustra la interconexi\u00f3n entre Estado, capital y patriarcado. As\u00ed, como lo muestra el cap\u00edtulo final de Silvia Rivera Cusicanqui, intitulado: \u201ctipnis, la larga marcha por nuestra dignidad\u201d, el extractivismo, el despojo capitalista y la destrucci\u00f3n de la naturaleza son unos de los principales y m\u00e1s duraderos rasgos, tanto del colonialismo hist\u00f3rico como de la colonizaci\u00f3n actual de los territorios en Am\u00e9rica Latina. De esta manera, la soci\u00f3loga boliviana actualiza las hist\u00f3ricas luchas anticoloniales, manteniendo la conciencia de una opresi\u00f3n permanente sobre las sociedades ind\u00edgenas, al poner su atenci\u00f3n en procesos que desarticulan esta condici\u00f3n estructural de subalternidad. La autora propone, incluso, pensar el presente boliviano en el contexto de un \u201cgiro colonial\u201d (Rivera Cusicanqui, 2015), marcado por una nueva ofensiva capitalista contra los pueblos ind\u00edgenas bajo la \u00e9gida del Estado (neo)colonial ocupado por el gobierno del Movimiento al Socialismo (mas), fen\u00f3meno ilustrado por el emblem\u00e1tico caso del tipnis.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta ambici\u00f3n totalizadora del capitalismo actual, que trasciende la dimensi\u00f3n meramente econ\u00f3mica y permea todos los aspectos de la vida humana, no obstante, encuentra todav\u00eda resistencias, cuyos\/as protagonistas se empe\u00f1an en defender sus modos particulares de vida m\u00e1s all\u00e1 del binomio Estado-capital, interpelando el <em>ethos <\/em>patriarcal de conquista y apostando por lo com\u00fan, como base de una posible autonom\u00eda social. De manera que pensar la descolonizaci\u00f3n, como lo hacen los autores decoloniales, sin ver que el colonialismo no es s\u00f3lo un hecho del pasado o una \u201ccolonialidad\u201d abstracta y transparente que atraviesa nuestro \u201cser\u201d y nuestro \u201csaber\u201d, sino un proceso constante de despojo capitalista contra los territorios, los pueblos y la naturaleza, los convierte, parad\u00f3jicamente, en c\u00f3mplices de la colonizaci\u00f3n multidimensional que se lleva a cabo en nombre del \u201ccombate a la pobreza\u201d. En este sentido, detr\u00e1s del discurso decolonial se esconde la legitimaci\u00f3n de una modernizaci\u00f3n capitalista caricaturesca, en la que una carretera o un tren que pasan por el n\u00facleo de la selva es el s\u00edmbolo de la luz de la civilizaci\u00f3n que atraviesa la oscuridad de la barbarie, siempre y cuando \u00e9sta sea llevada a cabo por los gobiernos \u201cprogresistas\u201d amigos del \u201cgiro\u201d. La duplicidad de los planteamientos decoloniales consiste, entonces, en encubrir con velos coloridos y ex\u00f3ticos la explotaci\u00f3n y el despojo real, y en invisibilizar al sujeto anticolonial que contra ellos se rebela.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por todo lo anteriormente expuesto que, con este trabajo colectivo, buscamos organizar una especie de contrafuego que permita contrarrestar el avance de los estudios decoloniales, en su empresa colonizadora sobre la academia latinoamericana. Para que nuestr@s amig@s, el estudiantado y el p\u00fablico en general tengan a su disposici\u00f3n una obra que re\u00fana y resuma, de manera plural y complementaria, desde diversas perspectivas y lugares, una cr\u00edtica seria, documentada y rigurosa a los estudios decoloniales, como contrapunto necesario a lo que consideramos una <em>impostura intelectual<\/em>. S\u00f3lo as\u00ed seremos capaces de emanciparnos de las palabras y los modos de pensar que depositan en el inconsciente social aquellos intelectuales dispuestos a sacrificar a los subalternos y sus luchas en el altar de sus ecuaciones conceptuales. S\u00f3lo as\u00ed podremos \u201cliberarnos de los libertadores\u201d y hacer caer sus m\u00e1scaras, siguiendo el camino abierto por la seductora irreverencia de Fanon (2009: 41): \u201c\u00bfPor qu\u00e9 escribir esta obra? Nadie me lo ha rogado. Especialmente no aquellos a los que se dirige. \u00bfEntonces? Entonces, con calma, respondo que hay demasiados imb\u00e9ciles sobre esta tierra. Y como he dicho, se trata de demostrarlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Ciudad de M\u00e9xico, febrero de 2020.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(1) Palabras retomadas de una comunicaci\u00f3n personal por correo electr\u00f3nico el d\u00eda 30 de agosto de 2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(2) Al elegir estas palabras, retomamos el estilo del mismo Fanon, quien en su libro usa en abundancia t\u00e9rminos como \u201cprisi\u00f3n\u201d, \u201cancla\u201d, \u201ccadenas\u201d, \u201cesclavo\u201d o \u201catrapamiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(3) Como inventor del t\u00e9rmino \u201ccolonialidad\u201d, Quijano emplea una estrategia de ruptura sumamente rudimentaria con el concepto de colonialismo interno, desarrollado principalmente por los mexicanos Rodolfo Stavenhagen (1963) y Pablo Gonz\u00e1lez Casanova (1963), para dar cuenta de la reproducci\u00f3n contempor\u00e1nea de las estructuras coloniales y el racismo de las relaciones sociales dentro de las sociedades latinoamericanas \u2014el cual ha sido tradicionalmente usado por los movimientos anticoloniales y la intelectualidad comprometida con sus luchas en Am\u00e9rica Latina\u2014, al afirmar de manera simplista que la \u201ccolonialidad es un concepto diferente, aunque vinculado con el concepto de colonialismo [\u2026] Pablo Gonz\u00e1lez Casanova y Rodolfo Stavenhagen propusieron llamar \u2018colonialismo interno\u2019 al poder racista\/etnicista que opera dentro de un Estado-naci\u00f3n. Pero eso tendr\u00eda sentido s\u00f3lo desde una perspectiva euroc\u00e9ntrica sobre el Estado-naci\u00f3n\u201d (Quijano, 2007: 93), inaugurando as\u00ed el t\u00edpico ejercicio decolonial que consiste en estigmatizar un concepto, o \u2014peor a\u00fan\u2014 a un autor, tild\u00e1ndolo de supuestamente \u201ceuroc\u00e9ntrico\u201d, para mejor desecharlo en vez de intentar refutarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(4) Algunos ubican la propuesta de De Sousa Santos (2009) como parte del \u201cgiro\u201d decolonial; nosotros no, la consideramos, de manera sustantiva, en una posici\u00f3n te\u00f3rica intermedia entre los estudios decoloniales y poscoloniales \u2014pero la discusi\u00f3n queda abierta y excede el car\u00e1cter de esta introducci\u00f3n\u2014. En resumidas cuentas, lo que podemos decir es que, si bien la epistemolog\u00eda del Sur se acerca a los estudios decoloniales en varios sentidos \u2014empezando por un af\u00e1n compartido de profundizar la cr\u00edtica poscolonial\u2014, al mismo tiempo, mantiene una sana distancia cr\u00edtica con ellos \u2014como veremos a continuaci\u00f3n a trav\u00e9s de las citas que haremos a De Sousa Santos\u2013, as\u00ed como un car\u00e1cter abierto y reflexivo que contrasta con el sectarismo y el dogmatismo de los estudios decoloniales \u2014de cuyo grupo fundador no fue miembro el portugu\u00e9s\u2014, lo que hace dialogar la epistemolog\u00eda del Sur con muchos de los planteamientos del anticolonialismo cl\u00e1sico y de los estudios poscoloniales, inscribi\u00e9ndose de hecho en estos \u00faltimos, a pesar de las cr\u00edticas de De Sousa Santos en su contra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(5) Basta revisar algunas declaraciones al respecto, cuando, por ejemplo, Mignolo (2007: 31) afirma que \u201cson otras las reglas del juego que est\u00e1n planteando Ch\u00e1vez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia\u201d o Dussel asevera en una entrevista (Mart\u00ednez Andrade, 2015) que \u201cyo le doy a Garc\u00eda Linera, a Hugo Ch\u00e1vez y a la gente que tiene un poquito de inquietud te\u00f3rica, la clave de una pol\u00edtica que se debe desarrollar\u201d, entre otras. Tambi\u00e9n, hechos concretos ilustran la alianza \u201cbolivariana-decolonial\u201d. Por ejemplo, cuando la puesta bajo tutela del Foro Social Mundial en 2006, con su organizaci\u00f3n en Caracas, cuenta con la participaci\u00f3n activa de varios te\u00f3ricos decoloniales, dentro de un espacio ahora domesticado donde ellos pueden vulgarizar su experticia y hacer pasar por revolucionaria su empresa acad\u00e9mica-pol\u00edtica de contrainsurgencia intelectual, sobre todo ante unos movimientos sociales en pleno proceso de cooptaci\u00f3n. Como lo reconocen los propios interesados (Castro-G\u00f3mez y Grosfoguel, 2007: 12), \u201ces necesario decir que el Grupo Modernidad\/Colonialidad no se especializa s\u00f3lo en publicar libros dirigidos a expertos, sino que participa tambi\u00e9n en varios proyectos acad\u00e9mico-pol\u00edticos. Algunos de sus miembros se encuentran vinculados con el movimiento ind\u00edgena en Bolivia y Ecuador, y otros organizan actividades en el marco del Foro Social Mundial. En el \u00faltimo Foro Mundial de Caracas el grupo coordin\u00f3 tres paneles\u201d. Hasta fechas muy recientes se ha mantenido dicha colaboraci\u00f3n, por ejemplo, con el anuncio de la creaci\u00f3n del Instituto Nacional para la Descolonizaci\u00f3n por Nicol\u00e1s Maduro en 2018, en presencia de Dussel y Grosfoguel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(6) Por ejemplo, en la denuncia de Mignolo sobre el \u201ctotal desmedro y olvido\u201d del kichwa por la \u201clengua hegem\u00f3nica\u201d castellana se omite que, a su vez, el kichwa es un idioma igualmente hegem\u00f3nico con respecto a los idiomas de los dem\u00e1s pueblos originarios, como relaci\u00f3n derivada de la historia de un Tawantinsuyo hecho de invasiones, sometimientos <em>y mitimaes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(7) En este punto hay un claro ejemplo de c\u00f3mo los autores decoloniales tergiversan a los cl\u00e1sicos, en este caso, Grosfoguel a Fanon y C\u00e9saire acerca del nazismo, que los anticolonialistas atribuyen a la compleja exacerbaci\u00f3n de las contradicciones del capitalismo hist\u00f3rico, mientras que el decolonial lo reduce al esencialismo de \u201clos europeos\u201d \u2014en abstracto y sin distinciones con respecto a las v\u00edctimas reales del nazismo y el Holocausto\u2014, quienes, seg\u00fan Grosfoguel (2009: 281), \u201cantes de ser sus v\u00edctimas fueron c\u00f3mplices del nazismo\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">(8) En nuestra opini\u00f3n, estos vicios son: el legalismo, que convierte divisiones sociales consagradas oficialmente en principios de conocimiento; el populismo, que remplaza el estudio sobre los mecanismos estructurales de dominaci\u00f3n por la celebraci\u00f3n de las esencias culturales de los subalternos; y, el moralismo, que obstaculiza el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y condena toda idea a un debate metaf\u00edsico sin fin sobre el reconocimiento de identidades.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bourdieu, Pierre, y Luc Boltanski, <em>La producci\u00f3n de la ideolog\u00eda dominante<\/em>, Buenos Aires, Nueva Visi\u00f3n, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Castro-G\u00f3mez, Santiago, \u201cCiencias sociales, violencia epist\u00e9mica y el problema de la invenci\u00f3n del otro\u201d en Edgardo Lander (comp.), <em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales<\/em>, Buenos Aires, Clacso, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Castro-G\u00f3mez, Santiago, y Ram\u00f3n Grosfoguel (comps.), <em>El giro decolonial<\/em>, Bogot\u00e1, Siglo del Hombre\/Universidad Central\/Pontificia Universidad Javeriana, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonz\u00e1lez Casanova, Pablo, \u201cSociedad plural, colonialismo interno y desarrollo\u201d, <em>Am\u00e9rica Latina<\/em>, n\u00fam. 3, 1963.<\/p>\n\n\n\n<p>Fanon, Frantz, <em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em> [1952], Madrid, Akal, 2009.<br>Grosfoguel, Ram\u00f3n, \u201cApuntes hacia una metodolog\u00eda fanoniana para la decolonizaci\u00f3n de las ciencias sociales\u201d, en Frantz Fanon, <em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>, Madrid, Akal, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Maldonado-Torres, Nelson, \u201cSobre la colonialidad del ser\u201d, en Santiago Castro-G\u00f3mez y Ram\u00f3n Grosfoguel (comps.), <em>El giro decolonial<\/em>, Bogot\u00e1, Siglo del Hombre\/Universidad Central\/Pontificia Universidad Javeriana, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez Andrade, Luis, \u201cEntrevista a Enrique Dussel\u201d, <em>Anal\u00e9ctica<\/em>, n\u00fam. 8, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>Mignolo, Walter, \u201cEl pensamiento decolonial: desprendimiento y apertura\u201d, en Santiago Castro-G\u00f3mez y Ram\u00f3n Grosfoguel (comps.), <em>El giro decolonial<\/em>, Bogot\u00e1, Siglo del Hombre\/Universidad Central\/Pontificia Universidad Javeriana, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Mignolo, Walter, \u201cFrantz Fanon y la opci\u00f3n decolonial: el conocimiento y lo pol\u00edtico\u201d, en Frantz Fanon, <em>Piel negra, m\u00e1scaras blancas<\/em>, Madrid, Akal, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Quijano, An\u00edbal, \u201cColonialidad del poder y clasificaci\u00f3n social\u201d, <em>Journal of World-Sistems Research<\/em>, vol. 6, n\u00fam. 2, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>__, \u201cColonialidad del poder y clasificaci\u00f3n social\u201d, en Santiago Castro-G\u00f3mez y Ram\u00f3n Grosfoguel (comps.), <em>El giro decolonial<\/em>, Bogot\u00e1, Siglo del Hombre\/Universidad Central\/Pontificia Universidad Javeriana, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>__, <em>Cuestiones y Horizontes: de la dependencia hist\u00f3rico-estructural a la colonialidad \/ descolonialidad del poder<\/em>, Buenos Aires, Clacso, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Rivera Cusicanqui, Silvia, <em>Ch\u2019ixinakax utxiwa. Una reflexi\u00f3n sobre pr\u00e1cticas y discursos descolonizadores<\/em>, Buenos Aires, Tinta Lim\u00f3n, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>__<\/strong>, <em>Mito y desarrollo en Bolivia. El giro colonial del gobierno del mas<\/em>, La Paz, Plural, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>Sousa Santos, Boaventura de, <em>Una epistemolog\u00eda del Sur: la reinvenci\u00f3n del conocimiento y la emancipaci\u00f3n social<\/em>, M\u00e9xico, Siglo XXI\/Clacso, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Stavenhagen, Rodolfo, \u201cClases, colonialismo y aculturaci\u00f3n. Ensayo sobre un sistema de relaciones inter\u00e9tnicas en Mesoam\u00e9rica\u201d, <em>Am\u00e9rica Latina<\/em>, n\u00fam. 4, 1963.<\/p>\n\n\n\n<p>Wallerstein, Immanuel, <em>El capitalismo hist\u00f3rico<\/em>, Madrid, Siglo XXI, 1988.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gaya Makaran y Pierre Gaussens (coordinadores), Piel blanca, m\u00e1scaras negras. Cr\u00edtica de la raz\u00f3n decolonial, M\u00e9xico, Bajo Tierra A.C. y Centro de Investigaciones sobre Am\u00e9rica Latina y el Caribe-Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 2020, p. 9-41 Autopsia de una impostura intelectual Gaya Makaran Pierre Gaussens Yo, hombre de color, s\u00f3lo quiero una cosa: que nunca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[3465,4240,4237,4238,4229,4233,4239,4230,4231],"class_list":["post-11304","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-livres","tag-3465","tag-capitalismo","tag-estudios-decoloniales","tag-europa","tag-gaya-makaran","tag-impostura-intelectual","tag-occidente","tag-pierre-gaussens","tag-universidad-nacional-autonoma-de-mexico"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p9lTYU-2Wk","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack-related-posts":[{"id":9389,"url":"https:\/\/sinedjib.com\/index.php\/2020\/07\/31\/gauche-blanche-cauchemar\/","url_meta":{"origin":11304,"position":0},"title":"\u00ab Gauche blanche \u00bb ou mouvance d\u00e9coloniale, un cauchemar","author":"SiNedjib","date":"31\/07\/2020","format":false,"excerpt":"Mon dernier texte intitul\u00e9 \u00ab 'Gauche blanche' ou mouvance d\u00e9coloniale, un cauchemar \u00bb a \u00e9t\u00e9 mis en ligne hier sur le site du quotidien Lib\u00e9ration. 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